“En los próximos años, habrá mayor participación de los trans en los sectores políticos y sociales”

Entrevista a Juana Ramos, Colectivo “Acera del Frente”

Individuo y colectivo
Me llamo Juana Ramos Cantó. Soy activista del movimiento trans desde el año 1992. La mayor parte del tiempo he practicado mi activismo desde la asociación Transexualia, pionera en la lucha por los derechos de las personas transexuales en el Estado español (desde 1987, año en que se fundó). Desde 2006 hasta la actualidad he desarrollado la militancia trans en movimientos más ideológicos y políticos como “Acera del Frente”, un colectivo de gente LTGB muy joven, en contacto con otros movimientos sociales con la idea de transversalizar la lucha LTGB y compaginarla con otras, con la idea de funcionar de modo no corporativo. Es decir, tan importante es defender nuestro derecho a la igualdad como mujeres y hombres como defender el derecho a la no discriminación por identidad de género y orientación sexual; en este sentido, trabajamos y colaboramos con el movimiento feminista, tal como se ha podido ver en las Jornadas Feministas estatales realizadas en Granada del 5 al 8 de diciembre. El movimiento por los derechos de las personas migrantes también nos parece muy importante porque es uno de los colectivos que, actualmente, tiene muchos problemas, aparte de que muchas de las personas migrantes son también transexuales, lesbianas, gays y bisexuales. Con las políticas que se están implementando en la Unión Europea para controlar las migraciones, los derechos de las personas migrantes están siendo cada vez más vulnerados.

De izquierdas y sin marcas
No milito en ningún partido, aunque mi ideología se inclina hacia la izquierda. En España, muchos de los que no militamos en partidos políticos hacemos política a través de los movimientos sociales. No me gusta la palabra antisistema, aunque es muy posible que la lucha que estoy realizando sí se considere antisistema en algunos aspectos. En mi opinión hacer una revolución conlleva mucha sangre, dolor y sufrimiento. Sin embargo, sí me gustaría cambiar la sociedad y la estructura social pero sin violencia, mediante acciones pacíficas en las calles que visibilicen nuestras reivindicaciones. Uno de los ejes que nos preocupa y defendemos desde el colectivo “Acera del frente” es la evolución que está teniendo el movimiento LTGB en las manifestaciones del Orgullo del 28 de junio, a la cual hemos denominado la mercantilización del orgullo gay. Aquí y en muchas partes del mundo, el movimiento gay ha hecho un pacto con grupos empresariales para obtener más rápidamente el derecho a un espacio social a cambio de dinero. Es cierto que la construcción de los derechos ha marchado bastante rápida en los últimos años pero, a cambio de ello, se está permitiendo que se introduzcan en las manifestaciones carrozas de multinacionales como Google y, en otras ocasiones, de una empresa que tiene la marca “Infinitamente gay”, pero cuya práctica empresarial capitalista no tienen ningún tipo de ética. Para que te hagas una idea; la empresa de la marca “infinitamente gay” hace años registró las marcas Orgullo y Europride. Cuando se pretendió hacer aquí la manifestación del Europride 2007, esta empresa dijo: “ustedes no tienen derecho a sacar carteles con el nombre Europride, porque es un nombre que lo hemos patentado”. Este tipo de prácticas nos parecen contrarias a los intereses del movimiento, puesto que se realizan por un interés de beneficio económico. Pues bien, un buen ejemplo de acción directa no violenta fue la que se realizó precisamente en la manifestación del "Orgullo Europeo 2007", celebrada en Madrid, que consistió en parar la carroza de la marca Infinitamente Gay por un grupo de unas 100 activistas durante 10 minutos y que desplegaron una pancarta con el mensaje "Nuestros derechos no son negocio".

Establecer este vínculo con el empresariado conlleva ciertas servidumbres que desde colectivos como Acera del Frente no estamos dispuestas a asumir. Estamos en contra de la mercantilización del orgullo; queremos reivindicar un orgullo más político y con menos marcas, no queremos marcas de compañías en las manifestaciones. Al igual que en la manifestación del 1 de mayo, por el Día Internacional de los Trabajadores, no hay marcas de Coca Cola ni del Corte inglés ni de ninguna otra empresa. Nosotros en la manifestación del Orgullo no queremos marcas ni creemos que sea una reivindicación que esté fuera de lugar, al contrario, creo que es absolutamente lógica y coherente. Sin embargo, ocurre que nuestro movimiento ha hecho este pacto con el empresariado -o con el capitalismo, si lo queremos decir de forma más clara- para, a cambio, volvernos potenciales consumidores de un mercado rosa.

Educación progresista
Mi educación y formación ha sido una mezcla algo espectacular y curiosa. Por un lado, mis padres militaron en el partido comunista, eran no religiosos y trabajaron por la lucha antifranquista; por el otro, mi abuela era franquista militante y muy creyente. Esta educación me ha servido para no ser dogmática y relativizar un poco las ideologías.

Este contraste, aparte de crearme mucha confusión, me ha servido para tener una postura no fundamentalista de los grupos y las personas. A partir de los diez u once años empecé a dejar de creer y a darme cuenta de que la existencia de un Dios no era posible (me resulta curioso que la entrevistadora me haya preguntado por mis creencias religiosas ya que es un aspecto bastante ajeno a mi mundo). Bajo mi punto de vista, aquello que yo no podía ver con mis ojos no lo creía y a medida que he ido creciendo se ha ido consolidando esa visión agnóstica en mi vida.

Mi cambio se inició al cumplir 24 años, cuando decidí empezar con la hormonación. He tenido una adolescencia muy complicada con una personalidad muy introvertida, mucha tensión interna, con consumo de drogas, con fuertes etapas depresivas en las cuales me odiaba a mí misma al saber que tenía un problema muy fuerte relacionado con mi sexualidad, pero que no era capaz de afrontar. A partir de los 20 años de edad, recién empiezo a asumir mi condición desde el punto de vista intelectual y a profundizar en ella.

Logré terminar la carrera de ingeniería técnica agrícola, aunque no tengo el título porque para tenerlo tienes que tener el proyecto y justo coincidió con el proceso de cambio. No he sido muy constante. He estudiado un poquito de aquí, un poquito de allá. Estudié un año de psicología en la UNED. También tengo un año de Trabajo Social. Soy como decimos aquí: aprendiz de todo maestra de nada, aunque me gusta más la idea de asimilarme a los humanistas del Renacimiento.

Mi vida profesional también ha sido muy variada. He trabajado limpiando oficinas, como dependienta en viveros de plantas, como jardinera y diseñadora de jardines, como técnica de proyectos en una empresa de ingeniería, en la Administración y actualmente estoy inmersa en un proceso selectivo para afianzar una plaza en la Administración. Considero que una gran parte de mi vida la he dedicado al activismo trans a un ritmo prácticamente como si fuera un trabajo (eso sí: voluntario y con mucho orgullo).

Avances legales, avances sociales
Creo que las políticas en materia de derechos LTGB que está implementando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han sido las más evolucionadas de la transición política española. Por ejemplo, la ley que permite el matrimonio civil entre personas del mismo sexo ha sido una ley muy valiente, porque ha provocado el enfrentamiento con una parte muy grande del espectro político de este país, que son un poco menos de la mitad. Hay que tener en cuenta que, en España, la derecha tiene mucha fuerza y ha sacado a la gente a la calle para manifestarse contra la ley del Matrimonio Civil de Zapatero. Pese a ello, el Gobierno ha seguido en su línea de practicar políticas a favor de los derechos de las personas gay, lesbianas y transexuales.

Para los colectivos ha sido impresionante conseguir la aprobación de estas leyes, porque llevábamos muchos años de trabajo y enfrentamiento contra una muralla que no nos escuchaba. Cuando gobernaba el Partido Socialista, al mando de Felipe González, solíamos conversar con diferentes instancias del gobierno, pero era prácticamente imposible avanzar en el terreno de nuestros derechos. También fue así en los años de gobierno estatal del Partido Popular. Para el 2004, cuando el Partido Socialista volvió al poder, tuvimos que presionar un poquito, pero finalmente logramos nuestros objetivos.

El matrimonio civil fue de los primeros que se aprobó en el 2005. Sin embargo, la conocida como "Ley de Identidad" (que en realidad se denomina Ley 3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas), que es la ley para las personas transexuales que permite el cambio de nombre y sexo legales, demoró un poco más, hasta el 2007. Esta Ley que regula derechos para los/as transexuales se ha aprobado finalmente pero se ha necesitado un empuje desde el movimiento asociativo. No obstante, como muy bien han sabido leer las nuevas generaciones de activistas trans, la Ley de Identidad se basa en una concepción patologizadora de la transexualidad al requerir un certificado de disforia de género y esta premisa, aunque puede parecer inofensiva, contribuye a perpetuar nuestro estigma y la discriminación consecuente. Desde nuestro movimiento exigimos una concepción de la transexualidad libre de patogolizaciones. Esta reivindicación se enmarca en la campaña internacional STOP PATOLOGIZACIÓN TRANS 2012, coordinada desde la Red Internacional por la despatologización trans.

Desde mi punto de vista estas dos leyes constituyen la aprobación oficial de la condición gay, lesbiana y transexual desde la administración gubernamental. Es una forma simbólica de transmitir a la sociedad que los gays, las lesbianas y los transexuales son personas sujetos de derecho, igual que el resto de la ciudadanía. Hoy existe una mayor aceptación social, ya no es tan raro ser lesbiana o transexual o gay. Lo que sucede es que vivimos en una sociedad profundamente católica y muy tradicional, por lo que aún tenemos muchas reticencias para avanzar en el terreno de los derechos de las personas TLGB.

En este país, el movimiento cristiano de base ha sido fundamental en los años de la transición. Este ha sido un gran impulsor del cambio hacia la transición democrática y te puedo decir que hay una diferencia sustancial entre la jerarquía eclesiástica -protagonizada por la Conferencia Episcopal- y los movimientos cristianos de base.

Aportes políticos de las personas trans
Hemos tenido varias figuras importantes en este país, transexuales que se han destacado por la lucha de estos derechos y que han realizado una importante labor. Personas como Carla Antonelli, quien desde dentro del Partido Socialista ha empujado para que los derechos sean llevados a la práctica, son las más visibles, sin duda, pero en la sombra están trabajando muchas y muchos más activistas trans. No obstante, dado que las personas transexuales aún hoy en día seguimos siendo de los colectivos más estigmatizados de la sociedad hemos adolecido de una escasez de activistas con buena preparación política para conformar los cambios. Sin embargo, a medida que vamos avanzando en la consecución de los derechos están surgiendo nuevos activistas trans, mucho mejor preparados, por lo que es previsible que en los próximos años las nuevas generaciones tengan una participación mucho más activa y eficiente que la que hemos tenido en generaciones pasadas.

Conflictos
Hemos caminado conjuntamente con gays y lesbianas, aunque al principio hubo muchos prejuicios. Los gays y lesbianas no entendían muy bien la diferencia entre orientación sexual e identidad de género, por lo que les tuvimos que educar poco a poco, pero una vez que lo hicimos en diferentes foros del movimiento LTGB se llegó a tener clara la diferencia. Al principio hubo mucha confusión, se pensaba que las personas transexuales eran homosexuales en un grado mayor, que cambiábamos nuestro cuerpo para hacernos la vida “más fácil”.

Cuando el partido socialista ganó las elecciones del 2004 nos reunimos con diferentes Ministerios para solicitar que se cumplieran las promesas electorales en cuanto a los derechos al cambio de nombre, a la identidad, sexo legal y los derechos sanitarios. Ahí el partido socialista nos hizo la maniobra de separar ambos derechos, por un lado tendría que salir una ley de identidad y por otro lado los derechos sanitarios, cuando para nosotros hubiera sido mucho mejor englobarlos. Entonces la ley de identidad parecía algo mucho más fácil de conseguir, en este sentido nos fueron dando muchas promesas, pero al dilatarse el tiempo tuvimos que hacer una movilización unitaria, a la que llamamos "mayo trans del 2006", en referencia al mayo del 68. Fue una revolución para el movimiento trans porque trabajamos conjuntamente las personas transexuales en todas las partes del Estado y tuvimos al movimiento oficialista gay presionando, sobre todo al principio, si bien luego se sumó a la movilización.

Al principio tuvimos que separarnos del movimiento gay para poder reivindicar directamente esta ley, fue necesario porque entonces ya el movimiento gay tenía un vínculo muy fuerte con el Gobierno, de tal manera que como ya se había aprobado la ley del matrimonio ya no era tan urgente aprobar la ley de los transexuales, entonces los transexuales nos plantamos para manifestar que nuestra ley era tan importante como la de ellos y que se tenía que cumplir también. Eso fue lo que conseguimos con la movilización de mayo del 2006.

Hemos hecho campañas para reivindicar los derechos sanitarios de las personas transexuales y también hemos tenido tensiones con el movimiento de gays y lesbianas; pero hoy en día se puede decir que estamos bien, que aquí hay buenas relaciones.

Movimiento LTGBI
Yo no hablaría de uno sino de muchos movimientos LTGBI, aunque actualmente estamos asistiendo a una categorización en dos clases: una oficialista y otra independiente. En el movimiento gay oficialista existen diferentes grupos o federaciones que no se llevan muy bien entre sí: la FELGTB -Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales-; la Fundación Triángulo y la Federación Colegas. Estas tres federaciones, con una amplia infraestructura y recursos, conviven pero no se llevan bien porque aspiran a tener el máximo espectro de representatividad del movimiento LTGB. Asimismo, en el movimiento independiente existe mucha diversidad: hay colectivos que están más relacionados con el movimiento feminista y otros que están en el movimiento okupa. Este último movimiento se caracteriza por ocupar edificios que están vacíos para darle un uso político, luchan contra la especulación inmobiliaria que ha provocando el encarecimiento de la vivienda hasta precios inasequibles y por el derecho a la utilización de espacios público por y para los vecinos sin la intervención de las instituciones -lo que se denomina "autogestión de los espacios públicos".

En este momento, en el Estado Español existen varias redes que engloban a colectivos independientes como la "Red por el Descontrol de Sexo y Género" (también conocida como Red contra la Homofobia) que tiene su origen en Catalunya y que han realizado varias campañas conjuntas, como por ejemplo: la lucha contra la mercantilización del orgullo gay, la lucha por los derechos sanitarios de las personas transexuales, y la "Red Internacional por la Despatologización Trans" en la que también estamos muchos colectivos LTGB independientes, conjuntamente con colectivos feministas.

Feministas aliadas
En el movimiento feminista en los años 80 se creó el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, un colectivo cuyo objetivo fue transversalizar las luchas del feminismo y el lesbianismo. Fue desde este colectivo que se planteó en las Jornadas Feministas Estatales de 1993 organizar una mesa sobre transexualidad en la que participaran ponentes transexuales, lo cual supuso la apertura del movimiento feminista a las mujeres transexuales en palabras de la activista Kim Pérez, que fue una de aquellas ponentes. En tal sentido, desde 1993, en Madrid, las mujeres transexuales venimos participando en la organización de las actividades del 8 de marzo -Día Internacional de las Mujeres- como un colectivo más y, en ese sentido, puedo decir que el movimiento feminista ha estado muy sensibilizado con los derechos de las personas trans.

Las Jornadas en Granada han sido otro gran paso. Allí hemos transmitido nuestro trabajo conjunto en diferentes contextos -el feminismo y la diversidad sexual- porque tienen mucho que ver y están muy relacionados. El derecho al propio cuerpo y a una sexualidad libre son principios del movimiento feminista y en este sentido los compartimos. En las jornadas del año 2000 hubo dos mesas en las que participaron las activistas trans Kim Pérez y Laura Bugalho. Ellas aportaron teoría y discurso al movimiento feminista. En 2009 hemos asistido a la puesta en común de una realidad práctica de trabajo conjunto transfeminista, como hemos decidido denominarlo. Es probable que este término se nos quede corto en poco tiempo y tengamos que cambiarlo porque seguramente habrá personas participantes que no se sientan incluidas. Es una consecuencia negativa: los términos que hacen referencia a movimientos colectivos en el momento en que se nombran también excluyen.

Entrevista: Belissa Andía Pérez
Granada, diciembre 2009


El Secretariado Trans Mundial se ha formado para enlazar a todos los grupos de activistas que buscan la igualdad de derechos y oportunidades para las personas transgéneros, transexuales, travestis e intersexuales.

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